Iglesias de San Petersburgo , materiales complementarios:
Bloqueo de Leningrado


<<< VOLVER

Fuente: Voz de Rusia http://spanish.ruvr.ru/

Bloqueo de Leningrado durante la II Guerra mundial

Sobre Leningrado se descargó un cúmulo de sufrimientos en los años de la Gran Guerra Patriótica. El más trágico fue el período del bloqueo que duró cerca de 900 días, desde el 8 de septiembre de 1941 hasta el 27 de enero de 1944. según los planes del mando alemán, la ocupación de Moscú debía ser precedida por la toma de la capital del norte. Ya en julio de 1941 Hitler hablaba de que, con la caída de Leningrado puede sobrevenir para los rusos la catástrofe total. El fuhrer aseguraba que la URSS perderá uno de los símbolos de la Revolución. Siendo lo mas importante para el pueblo ruso a lo largo de los últimos 24 años, el espíritu del pueblo eslavo se verá seriamente erosionado como consecuencia de la influencia despiadada de los combates... Petersburgo debe desaparecer de la faz de la Tierra... Los asiáticos y los bolcheviques deben ser expulsados de Europa, hay que poner fin al período de los 250 años de la presencia asiática.

Esa cláusula ideológica del Plan Barbarrosa, el plan de ocupación de la URSS decía así: El objetivo final de la operación es la creación de una barrera contra la Rusia asiática por la línea general Volga-Arjanguelsk. De suerte que, en el caso de necesidad, la última región industrial que le quede a Rusia en los Urales pueda ser paralizada con ataques de la aviación. En el transcurso de estas operaciones, la flota rusa del Báltico perderá rápidamente sus bases y de esa manera será incapaz de continuar la lucha.

La flota del Báltico era el bastión que planeaban sobre todo poner fuera de funcionamiento. Primero, la ocupación de Leningrado, y mas tarde, de Moscú. El historiador de Leningrado Mijail Frolov explica el porqué de esa secuencia: Los buques de la flota del Báltico podían ser un obstáculo para el transporte de minerales de hierro de Suecia. Alemana, pobre en recursos primarios era capaz de librar también la guerra contra la URSS y contra Inglaterra, pero solo con lasa comunicaciones ininterrumpidas desde Escandinavia. Así las cosas, los estrategas nazis planeaban empujar a Rusia mas allá del Volga y poner a Inglaterra de rodillas.

Hitler lanzó decenas de divisiones, millares de tanques y aviones para tomar por asalto la ciudad del Neva. Los nazis se prepararon a fondo para arrasar con Leningrado, no dejar siquiera el recuerdo de la ciudad. En la primera mitad de julio comenzaron los combates encarnizados en los accesos distantes a Leningrado. Pero paulatinamente comenzó a formarse en torno a ella un anillo de tropas enemigas que intentó bloquear todas las vías de la ciudad. El 20 de agosto los alemanes ocuparon Chudovo cortando de esa manera la vía férrea Moscú-Leningrado. Y el 30 de agosto, cuando el enemigo irrumpió en la estación de Mga la ciudad se vio privada del todo de la comunicación ferroviaria con el país. Hacia otoño las tropas alemanas se habían acercado al Neva. Así fue ya imposible la circulación por la última carretera que paría de Leningrado y la navegación por el Neva quedó bloqueada. Cuando el enemigo se hizo de la fortaleza de Shliselburgo, el 8 de septiembre, quedó cortada del todo la comunicación por tierra con Leningrado. Sin embargo, los fascistas no lograron ocupar la ciudad misma. Entonces comenzó el bloqueo de la ciudad que solo pudo ya mantener los vínculos con el país solamente por aire y por lago Ladoga.

Unos 2 millones 900 mil habitantes sufrieron el bloqueo de Leningrado. Las reservas de alimentos y de combustible estaban sumamente limitadas, pues podían alcanzar para no mas de uno o dos meses. Era indispensable organizar las comunicaciones con el centro y en ello cumplía el papel principal el denominado Camino de la vida, que quedó para siempre en la memoria de los leningradenses. El aprovisionamiento para la ciudad bloqueada a través del lago Ladoga fue organizado ya a mediados de septiembre de 1942 y, a fines de otoño, merced a la prematura formación de la capa de hielo en el lago fue tendida por es una vía. Por ese Camino de la vida eran evacuados los habitantes y las maquinarias industriales y se llevaban los víveres, el combustible, los pertrechos, el armamento y mas efectivos en general para las tropas.

Monseñor Alexi, metropolitano de las diócesis de Leningrado y Novgorod, quien no abandonó a su suerte a su feligresía en los inclementes días del bloqueo decía en un mensaje suyo a los creyentes: La victoria se alcanza no solo por la fuerza de las armas, sino por la fuerza del espíritu general y de la fe potente en la victoria, con la misericordia de Dios que corona con el triunfo el arma de la verdad que nos salva de la pusilanimidad y de las tormentas. Y nuestras fuerzas armadas son fuertes no solo por su número y el poderío de las armas, en él se vierte y enciende el corazón de los soldados aquel espíritu de unión y de inspiración que anima ahora al pueblo ruso.

La batalla de Leningrado fue la mas prolongada de la segunda guerra mundial. La historia no conoce otro ejemplo en que una ciudad de muchos millones de habitantes, cercada por los invasores, en medio del bloqueo no solo no se rindiera, sino que vivía, trabajaba y combatía bajo los ataques incesantes y los bombardeos desde el aire. Y esta prueba se prolongó durante casi 900 días y noches, desde el 8 de septiembre de 1941, cuando fue tendido del todo el sitio, hasta el 27 de enero de 1944, día en que fue del todo eliminado el bloqueo.

Son quizás muchos los que en el mundo han oído hablar del bloqueo del Leningrado. Una idea cabal de los sufrimientos, privaciones y martirios que debieron soportar los leningradenses la tienen las personas que sufrieron aquel sitio. Fragmentos de la crónica de esos días ofrecen un cuadro impresionante, pero no del todo completo de lo que ocurría allí.

22 de septiembre de 1941: el mando nazi entrega la directiva de destruir Leningrado una vez que sea ocupada.
1? de octubre: tercera disminución de la ración de alimentos.
13 de octubre: 12 mil bombas incendiarias son lanzadas sobre la ciudad.
19 de octubre: son establecidas las raciones mínimas de pan de todo el período del bloqueo: 250 gramos diarios para los obreros, 125 gramos para empleados y niños.
8 de diciembre: por decisión del comité ejecutivo de Leningrado comienza la fabricación de “burguesas”, nombre de pequeños hornillos para la calefacción de la vivienda.
9 de diciembre: son clausuradas las 8 rutas del tranvía.

Hacia el 8 de setiembre de 1941, en la ciudad quedaban mas de dos millones y medio de habitantes. Los nazis, luego de cortar las vías de abastecimiento a Leningrado, condenaron a sus habitantes a la muerte por inanición. La escasez de alimentos y el hambre constante, la falta de calefacción y de luz, las dificultades del abastecimiento del agua y los tranvías y trolebuses paralizados. Además, el invierno de 1941 resultó ser singularmente inclemente, con temperaturas de hasta 40 grados bajo cero. El hambre y el frío hicieron que se propagaran enfermedades tales como la distrofia, la tuberculosis, la hipertensión. Todo esto llevó a la mortandad de la población. En el período del bloqueo los leningradenses morían a veces en su puesto de trabajo, en su vivienda o simplemente en la calle. Los historiadores publican hasta el día de hoy cifras distintas de los que perecieron a causa de los bombardeos, del hambre y las enfermedades, que van de los 600 mil hasta los 900 mil.

Hoy día son pocos los supervivientes del bloqueo que van quedando. Hace unos días, la televisión rusa mostraba un documental, en el que una superviviente recordaba así aquellos días:

Como que todo era indiferente. Recuerdo que una vez venía del trabajo, entro al edificio y me tropiezo con algo. Miro atentamente, Dios mío: un muerto. Pasé por encima tranquilamente y seguí el camino a casa. A veces una iba caminando y la persona que va adelante se cae, y sabe usted, estábamos tan atontados que ni nos acercábamos siquiera...

Otro testimonio mas, de un soldado: Cuando llegamos al frente ví las aldeas de Ivanovka y Alexeievka, donde habían estado los alemanes. Las aldeas habían sido incendiadas completamente. Había un sinnúmero de civiles muertos. Ví las mujeres violadas y entendí lo que eran los alemanes...

Pero la vida en la ciudad sitiada era no solo una sucesión interminable de sufrimientos y de pérdidas, sino también de creación, de coraje y heroísmo ejemplares. Medio millón de personas participaban en la construcción y 200 mil ingresaron en las milicias populares.

En las condiciones del bloqueo, las empresas asimilaron la producción de armamentos: de tanques, cañones autopropulsados, minas, proyectiles y de fusiles. Baste con señalar que, en los años de la guerra, la industria urbana entregó 225 mil fusiles automáticos.

Las situación en la ciudad comenzó a cambiar el 22 de noviembre merced al Camino de la Vida, tendido por Lago Ladoga que se congelaba u se convertía en una pista dura. En el primer invierno del bloqueo, por esa carretera de hielo llegaron hasta la ciudad mas de 360 mil toneladas de carga y evacuadas mas de medio millón de personas. En total, durante el bloqueo fueron evacuados desde Leningrado un millón y medio de personas. A partir de ese momento se elevó la ración de alimentos. Durante el verano de 1941, por una tubería que pasaba por el lecho del lago comenzó a llegar combustible a la ciudad. Y ya en otoño, la electricidad de la central hidroeléctrica de Voljov, a través de un cable tendido también por el lecho del Ladoga. Reanudó sus labores la sala de Lectura de la Biblioteca Pública. Reabrió sus puertas el teatro Comisaryevskaya. Se organizaban competencias de ciclismo, en fin, Leningrado se empeñaba en normalizar la vida dentro de lo posible en las condiciones del bloqueo.

El país hacía también todo lo posible para aliviar la situación de la ciudad del Neva, solo que en los primeros años de la guerra no tenía la posibilidad de arrancarla de las tenazas del sitio. Las batallas de Moscú, luego de Stalingrado y continuación de Kursk exigían la concentración allí del grueso de las fuerzas y de los medios. Y ello porque en esas contiendas se decidía la suerte del Estado y, la suerte de toda la guerra. Y sin embargo se acometieron intentos de romper el bloqueo, pero fueron estériles.

Solo después de la derrota de las tropas alemanas en Stalingrado, el Cuartel General pudo entregar a la ciudad una ayuda militar limitada. En enero de 1943, las tropas de los frentes de Voljov y de Leningrado lanzaron una ofensiva exitosa en la región del Lago Ladoga y rompieron el bloqueo de la ciudad. He aquí como describe lo ocurrido el jefe del frente de Voljov , Kirill Meretzkov en su libro, Al servicio del pueblo.

El 18 de enero fue un día de gran triunfo de nuestros dos frentes, y a continuación de todo el Ejército Rojo y de todo el pueblo soviético. El ejército fascista asignó para la última línea de la defensa intermedia de una unidad de cada una de sus divisiones. Pero todo fue en vano, pues, la décima octava división de Voljov por el sur y la división 372 por el norte, junto con los heroicos defensores de Leningrado rompieron el bloqueo fascista.

Sin embargo, habría de transcurrir mas de un año todavía para la ruptura total del bloqueo: hace 60 años, el 27 de enero de 1944 la ciudad fue del todo desbloqueada. Las tropas del frente de Leningrado expulsaron a los fascistas de Petergof, de Oranienbaum, de Krtasnovo Sielá, de Ropshi y de otros lugares de los alrededores.

Leningrado resistió merced al coraje y heroísmo de los soldados y de sus habitantes. Pero, estaba sobre las ruinas la hermosa ciudad, sobre la que el famoso poeta Vladislav Jodasevich escribiera un día: en la tierra hay una sola capital, las demás son simplemente urbes. Convertidas en ruinas estaban los famosos palacios históricos de los alrededores de Leningrado que constituían de la arquitectura rusa y mundial. Serían necesarios muchos años y esfuerzos de varias generaciones para reconstruir su belleza originaria. En tanto, seguimos en deuda irreparable con aquellos que supieron resistir, defender la ciudad del Neva y preservarla para las generaciones presentes y futuras.


Fuente: Voz de Rusia http://www.elmundo.es/papel/hemeroteca/1994/01/23/7dias/5039.html

por FRANCISCO HERRANZ

Hazana de Leningrado

El futuro de Leningrado estaba escrito en una directiva secreta del Estado Mayor de la Marina alemana, firmada el 22 de septiembre de 1941. Los nazis tenían prevista la exterminación total de la ciudad a orillas del río Neva.

Los finlandeses, aliados del Tercer Reich, no se opusieron a la idea de Hitler, y así se propuso bloquear Leningrado y bombardearla sistemáticamente hasta convertirla en polvo y cenizas. Si la población se rendía, sus declaraciones serían rechazadas.

El bloqueo de Leningrado empezó el 10 de julio de 1941, tres semanas después de que las tropas de Hitler invadieran la Unión Soviética, y oficialmente terminó el 27 de enero de 1944. Fueron 900 días demenciales.

Durante el cerco, a consecuencia del hambre y el frío o de los pertinaces bombardeos de la Lufwaffe germana, perdieron la vida 850.000 personas, según datos oficiales. Tras romperse el bloqueo, ya cuando la Segunda Guerra Mundial entraba en una nueva fase, de los 2,5 millones de habitantes que en 1941 tenia Leningrado (ahora llamada de nuevo San Petersburgo como en los tiempos zaristas) sólo quedaron 669.000 personas.

Los 250 bombardeos contabilizados durante el asedio fueron implacables y demoledores. Algunos duraban hasta nueve horas seguidas. En total se destruyeron 840 fábricas, 500 escuelas y 3.200 edificios de la ciudad.

En invierno, al helarse el agua, existía una vía de escape entre el «otro mundo» y Leningrado. Era el llamado «camino de la vida», que discurría sobre los hielos del lago Ladoga, uno de los más grandes de Europa. Sin embargo, a través del «camino de la vida» sólo 50.000 personas pudieron ser evacuadas, pues la ruta estaba azotada constantemente por los ataques aéreos enemigos.

Tras el revisionismo de las últimas décadas, los libros de historia culpan del mortal bloqueo a la incompetencia deliberada de Andrei Zhdanov, primer secretario del comité local del PCUS en Leningrado. Zhdanov era estalinista hasta el tuétano. No se ocupó a tiempo de construir las necesarias fortificaciones que debían haber protegido la ciudad del rápido avance de los nazis. Tampoco organizó la evacuación. ?Por qué? Por razones ideológicas. Leningrado era la ciudad de Lenin y hubiera sido una mala propaganda a la causa del comunismo que la población hubiera sido evacuada presa del pánico. Había que resistir.

Para más desgracia, todos los productos alimenticios de Leningrado estaban concentrados en un sólo punto: una serie de almacenes muy conocidos por los alemanes. Los almacenes eran muy viejos y no estaban salvaguardados de los ataques aéreos. En las primeras andanadas, fueron destruidos la mayoría de ellos. La bomba que alcanzó de lleno el almacén de azúcar, convirtió toda la tierra en una informe masa dulce, negra y quemada.

Transcurridos dos meses de asedio, la «Numancia soviética» sólo tenia carne y pan para un mes, azúcar y caramelos para dos meses y grasa para 45 días. El combustible también escaseaba. Pero, en realidad, la verdadera crónica del bloqueo, único en la historia de la humanidad, está todavía por escribir. Leningrado fue abandonada a su suerte por el poder de Moscú encabezado por el tirano José Stalin. Hasta ahora es inexplicable por qué no había comida en Leningrado, -incluso cuando existía el «camino de la vida», al menos en los meses de invierno. Es muy probable que Stalin quisiera entregar la ciudad al enemigo.

La carencia de alimentos forzó el racionamiento y la aparición de los cupones mensuales. Desde octubre de 1941 un obrero recibía 400 gramos de pan al día y el resto, incluidos los niños, 200 gramos En noviembre de ese mismo año, la situación empeoró drásticamente: los obreros recibían 250 gramos y los demás, 125 gramos. El pan sólo tenía una tercera parte de harina...

Sin electricidad, sin gas ni agua, estropeadas las canalizaciones urbanas, rotos los cristales de la mayoría de las casas, la bella ciudad fundada por Pedro el Grande en 1703 se transformó en una gigantesca tumba.

Los nazis lo tenían todo previsto. Sabiendo que la población no podía comer más que pan porque no había otra cosa, pensaban que el bloqueo no se prolongaría mucho tiempo. El técnico en alimentación alemán Zigelmayer había hecho cálculos exactos. Los leningradenses tenían que- haber muerto, pero se movían e incluso trabajaban.

Zigelmayer no podía explicar al Alto Estado Mayor alemán en qué se había equivocado.

La cercada población tenia que ir a las fábricas, hacer guardia en los techos de las casas, proteger a sus familias y los puntos estratégicos, cuidar a los niños y heridos, apagar los incendios tras los bombardeos, conseguir combustible. traer agua y comida, construir trincheras, camuflar los edificios...

Al principio funcionaba un «mercado» en el que por 30 rublos una suma astronómica en aquellos días se podía comprar una tortita de orujo. Por ese precio también se podía adquirir un poco de piel de vaca o caballo para hacer sopa Pero en 1942 esos productos eran ya imposibles de encontrar.

Las puertas de todas las casas estaban abiertas y cualquiera podía entrar. Los estrictos funcionarios de los servicios sociales solían revisar los apartamentos para comprobar quién había muerto y retirar así su cartilla de racionamiento. Los casos de escorbuto y distrofia eran generalizados. Familias enteras morían postradas en la cama.

Mientras hubo posibilidad, las víctimas fueron enterradas en ataúdes. Luego, fueron inhumadas sin ellos en los numerosos cementerios. Más tarde, cuando la situación se hizo atroz e insostenible, los muertos eran dejados en las calles envueltos en una simple sábana. Los cadáveres se transformaban en dantescas lomas de hielo y nieve.

Los habitantes de la ciudad se comían lo que encontraban: perros, gatos, comida para pájaros, vaselina, pegamento natural. Como narra la doctora Samovarova, que logró sobrevivir, «primero morían los hombres, porque eran los más musculosos y los que tenían menos grasa. Los supervivientes envejecían porque les desaparecía la capa de grasa. Todos los músculos y las venas eran visibles.

Sufrían de distrofia de tercer grado, en la que es doloroso incluso estar sentado. Cuando sentían hambre. gritaban como locos».

Las fuerzas hitlerianas incitaban a rendirse a los soldados rusos que mantenían posiciones de vanguardia, clavando en sus bayonetas trozos de pan y diciendo que todos los combatientes del frente de Leningrado estaban condenados a una muerte segura.

Dicen que la necesidad agudiza el ingenio. En el Leningrado de la Segunda Guerra Mundial esta frase se hizo cruda realidad. De las hojas de pino sacaban vitamina C para curar el escorbuto; de los tubos de una fábrica de tabaco extraían polvo de nicotina, también rico en vitamina, para combatir la distrofia.

Pero, ?cómo fue bloqueada la «Venecia del Norte»? Gracias a una ofensiva relámpago, los nazis alcanzaron las puertas de Leningrado por el sur, cortando de inmediato todas las comunicaciones con el centro de Rusia, incluido el ferrocarril. Por el oeste no había salida posible porque el río Neva desemboca en el Golfo de Finlandia, el extremo oriental del Mar del Norte.

En octubre de 1941, las unidades alemanas comenzaron a cercar la ciudad por el norte. Según desveló Alexander Solzhenitsin en su libro Archipiélago Guiezg, en enero de 1942 el general Andrei Vlasov intentó romper el bloqueo. pero no tuvo éxito. Después de esperar inútilmente la llegada de refuerzos procedentes de Moscú, Vlasov se vio acorralado por el enemigo y se entregó a los alemanes. En la historia oficial soviética siempre ha sido considerado un traidor. En realidad, Vlasov era un general «blanco» opuesto a los bolcheviques.

En enero de 1943, los habitantes de Leningrado comenzaron a respirar. El Ejército soviético atacó las posiciones alemanas próximas a la ciudad de Voljov, al este de Leningrado. El 18 de enero consiguieron crear un corredor de once kilómetros cerca del lago Ladoga, que conectaba a la ciudad sitiada con el resto del país.

La ofensiva a gran escala sólo llegó un año después, en enero de 1944. Los alemanes tuvieron que replegarse hacia el oeste. Las fuerzas soviéticas liberaron Leningrado y siguieron su avance hacia Finlandia.

El día 21 de enero, la Wermacht iniciaba la retirada de las afueras de Leningrado. ?El asedio había acabado! Seis días después, el 27 de enero, los horrorizados y famélicos supervivientes celebraron con fuegos artificiales la desaparición definitiva del bloqueo.