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Los ultimos Romanov


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Los ultimos Romanov – Nicolas II y su familia, su vida y muerte

Familia de Nicolas II (la dos hijas mayores Tatiana y Maria estan de pie, las dos menores Olga (izquierda) y Anastasia (derecha) estan sentadas, abajo esta el zarevich (heredero) Alexey)

Fuente: http://www.angelfire.com/pe/sanpetersburgo/romanov.htm

Nicolás II (Tsarkoe Tseló 1868 - Ekaterimburgo 1918). Ultimo zar de Rusia (1894-1917). Hijo mayor y sucesor de Alejandro III, continuó la política absolutista de su padre. En 1894 contrajo matrimonio con Alicia de Hesse, princesa alemana y nieta de la reina Victoria de Inglaterra, que al convertirse a la religión ortodoxa tomó el nombre de Alejandra Fiódorovna tuvieron cinco hijos: el zarevich Alexéi y las grandes duquesas Olga, Tatiana, María y Anastasia. Su padre falleció ese mismo año y Nicolás le sucedió en el trono. La enfermedad del zarevich marcó su vida, apegándose a la ortodoxia religiosa y resistiéndose a los cambios. Creía firmemente que su deber era preservar el poder absoluto de la monarquía rusa, por lo que se negó a otorgar concesiones a los sectores que reclamaban mayor liberalización política.

Solía confiar en los consejos de su esposa, cuyas creencias místicas y su confianza absoluta en Rasputín ejercían una clara influencia sobre él.

En 1898 se fundó el partido socialdemócrata que escindido en bolcheviques y mencheviques (1903), desempeñaría un papel decisivo en la historia rusa

Declaró la guerra a Japón (1904-1905), que fue desastrosa para Rusia, aumento el malestar interior y se vio obligado a realizar ciertas reformas constitucionales. Se enfrentó a sus primeros problemas sociales y políticos el 9 de enero de 1905, fecha conocida como el "domingo sangriento", cuando 120.000 manifestantes en la plaza del palacio blandiendo en sus manos iconos, exigían cambios, las tropas imperiales abrieron fuego, hubo cientos de heridos e incluso algún muerto, la ola de indignación que provoco este episodio, fue el desencadenante de la revolución, que ese mismo año fue sofocada. El zar accedió a los cambios y ese mismo año el 17 de octubre concede un manifiesto que introduce el orden constitucional, la Duma se inaugura meses después, el 27 de abril de 1906 en la sala del trono del palacio del Ermitage.

En la primera Guerra mundial luchó junto a Francia y el Reino Unido contra Alemania. Las graves perdidas y los sufrimientos que este conflicto provocó en el pueblo ruso aumentó la mala imagen del zar. En 1917 estalló un fuerte movimiento huelguístico en las zonas industriales que se sumo al tradicional problema campesino. La mayor parte de los sectores sociales le retiraron su apoyo, esto desembocó en l formación de un gobierno provisional (febrero 1917). En marzo de 1917 el zar abdicó en favor de su hermano Miguel, cuyo rechazo del poder representó el fin del zarismo, Nicolás II se retiro a Crimea. Los bolcheviques, dirigidos por Lenin acabaron con los vestigios que quedaban de la Rusia zarista para imponer la peor peste que haya sufrido Rusia y el mundo entero en toda su historia la imposición del comunismo por más de siete décadas.

Al poco tiempo el gobierno de Lvov ordenó la detención del zar, los bolcheviques le apresaron en Crimea junto a su familia. Nicolás, Alejandra, Olga, Tatiana, María, Anastasia y Alexéi Romanov pasaron 13 meses exiliados en Ekaterimburgo, acompañados por Eugene Botkin, el médico familiar; Iván Kharitonov, el cocinero; Alouzy Trupp, ayudante de cámara del zar y Ana Demiorovna, doncella de la zarina.

Los once sufrieron la misma muerte, la noche del 17 al 18 de julio de 1918. Un pelotón al mando de Yakov Yurovsky despertó a los Romanov y a su servidumbre con la escusa de hacerlos posar para una fotografía, y los asesinó en el sótano de la Casa Ipatiev, donde vivieron desde su llegada a Siberia.

Los zares, el médico, el cocinero y el ayudante de cámara murieron instantáneamente. Minutos después pereció el zarevich, pero no así las grandes duquesas y su doncella, sobre quienes las balas de los fusiles parecían rebotar. El motivo de tal "milagro" lo conocieron más tarde los sorprendidos soldados bolcheviques. Las joyas cosidas dentro de sus corsés y demás ropa interior les sirvieron de chalecos antibalas, pero no las protegieron de las bayonetas con las que las remataron salvajemente.

El pelotón de fusilamiento subió a los once cadáveres a un camión, los desvistieron, rociaron sus cadáveres con ácido sulfúrico para borrar sus facciones y sepultaron nueve de los cuerpos en una fosa común en un bosque siberiano en las afueras de Ekaterimburgo. Por motivos desconocidos, los restos de Alexéi y María fueron cremados y sepultados en una fosa junto al resto de la familia.

Un mes después de la trágica muerte del Zar y su familia, un investigador llamado Nikolai Sokolov, encontró dos hogueras con huesos y restos de carne y joyas, y consideró que se trataba de los cuerpos del zar y su familia.

Los restos de Nicolás II, su esposa Alejandra, su sucesor Alexei y sus hijas Olga, Tatiana, Maria y Anastasia recibieron sepultura en julio de 1998 en la catedral de la fortaleza de Pedro y Pablo, en la ciudad de San Petersburgo, tras un largo período de análisis y controversias sobre la autenticidad de los restos mortales.

El 20 de agosto de 2000, el sínodo de los obispos de la Iglesia ortodoxa rusa se pronunció unánimemente a favor de canonizar como "mártires del comunismo" al último zar ruso, Nicolás II, y a su familia, asesinados en un sótano de Siberia por los bolcheviques en 1918.

Fuente: Artículo de Wikipedia

Nicolás II, nacido Nikolay Aleksándrovich Románov (San Petersburgo, 18 de mayo de 1868 – Ekaterinburgo, 17 de julio de 1918) fue el último Emperador de Rusia hasta su abdicación en 1917; con su ejecución por el movimiento revolucionario de los bolcheviques, durante la Segunda Revolución Rusa se extinguió la dinastía Románov.

El futuro emperador Nicolás II fue educado en los rígidos cánones de la corte rusa y en un marcado aislamiento de la agitada y convulsionada situación interna del país. Su tutor oficial fue Konstantin Petrovich Pobiedonostev, gracias al cual Nicolás aprendió las convicciones autocráticas de su padre Alejandro III y la doctrina del origen divino del poder del zar. Fue educado como un aristócrata, obteniendo una gran cultura y una esmerada educación y gracias a los viajes a Inglaterra, Japón y la India efectuados durante su juventud y a su parentesco con la realeza británica, hablaba con soltura inglés, francés —a la sazón la lengua preferida entre la belle societé rusa— y alemán. Un hecho destacable era el notable parecido físico que guardaba con el futuro rey Jorge V de Inglaterra. Muchas veces ambos bromeaban cambiándose sus vestimentas para imitar sus roles respectivos.

Su vida juvenil transcurrió en un ambiente muy relajado y ajeno en parte a la realidad del pueblo ruso. Tuvo algunos amores de juventud como la bailarina Mathilde Kschessinska, pero se quedó prendado de una de las nietas de la reina Victoria, la princesa Alix de Hesse-Darmstadt, a la que llamaba Sunny y estableció con ella una relación muy romántica y duradera.

Nicolas II nino con su padre Alejandro III, su madre Maria Fiodorovna, hermano Jorge (Georgiy) y hermana Xenia

En 1894, y tras complicaciones derivadas de una nefrítis, falleció su padre, Alejandro III; el 1 de noviembre y pasado el período de luto protocolario Nicolás fue coronado como sucesor y adoptó el nombre de Nicolas II. De acuerdo a sus propias palabras, carecía de formación política, y lo ignoraba todo acerca del gobierno del país.

La influencia de sus tíos paternos, en especial Sergei Aleksándrovich Románov, Gran Almirante de la Armada, tendría en ello un asidero, y las intrigas cortesanas pesarían grandemente en la acción del nuevo zar, pues de hecho tuvo que soportar al principio manipulaciones de sus propios tíos.

Poco después de su coronación, el 26 del mismo mes, contrajo nupcias con Alix de Hesse, quien había tomado el nombre de Alejandra Fyodorovna al convertirse a la ortodoxia

  

Alix de Hesse (futura emperatriz rusa Alejandra)

  

Nicolas y Alejandra – recien casados

La relación entre Nicolas y Alix era un verdadero ideal de respeto, devoción y amor mutuos, fue la Emperatriz quien aconsejó a Nicolas desde los primeros momentos en tomar las riendas firmes del poder y fortalecer el carácter bondadoso y caballeresco del cual se aprovechaban sus parientes para manipularle. Nicolas II demostró ser un excelente padre y esposo, no así un Zar duro y enérgico que era lo que se requería para la candente realidad rusa.

De ella tendría cuatro hijas casi todas seguidas de un año y al final el tan anhelado heredero, un hijo.

Olga (1895–1918).
Tatiana (1897–1918)
María (1899–1918).
Anastasia (1901-1918).
El zarevich Alexis Nikoláyevich (1904-1918).

  

La familia de Nicolas II con recien nacido heredero…

  

Los hijos de Nicolas II

A instancias de sus consejeros, Nicolás se esforzó por extender su influencia en Asia, rivalizando con las potencias occidentales en la carrera imperialista; ordenó la intervención de Rusia en la Guerra Chino-Japonesa de 1896, en el establecimiento de la base de Port Arthur en 1898, la ocupación de Manchuria en 1900, y convino con los británicos el reparto de Persia en esferas separadas de influencia en 1907.

Los intentos por ejercer una influencia determinante en Europa Oriental y los Balcanes como cabeza de un movimiento paneslavista dieron lugar a múltipes conflictos y tensiones internacionales, en virtud del alineamiento ruso con Serbia frente a los intereses del Imperio Austrohúngaro; pero, tras sufrir una primera derrota diplomática en la crisis de Bosnia (1908), las Guerras Balcánicas de 1912 y 1913 acabaron definitivamente con el control ruso sobre la península balcánica.

Estableció excelentes relaciones con Francia, su más leal aliado, y con Alemania, gracias a su estrecho parentesco con el emperador Guillermo II; éste último fue largamente su consejero de mayor confianza en materia internacional, aunque muy manipulador, resultaba evidente para cualquier operador político más sagaz que el zar, que sus consejos estaban orientados a emplear la influencia rusa para controlar los intereses de otras potencias, muchas veces en beneficio directo de Alemania y socavar la alianza entre Francia y Rusia. A la larga, la influencia nefasta de Guillermo II iba a ser la ruina para Nicolas II.

En política interior, Nicolás siguió la línea autocrática de sus antecesores, aunque suavizándola un poco, pero más bien al margen de su intervención directa, su país tuvo un proceso de industrialización acelerada que permitió a Rusia entrar en la era moderna, pero que también hizo surgir importantes núcleos obreros en forma de sindicatos.

La iniciativa del movimiento liberal presentada al nuevo Zar, de establecer una constitución que fijase las normas del ejercicio del poder se encontró, sin embargo, con un rotundo rechazo monárquico; siguiendo el consejo de Pobiedonostev, Nicolás se mostró severo con lo que calificó de "insensatos sueños de participación en asuntos de administración interna". Su rigidez alienó a sectores no particularmente comprometidos con una ideología afín a la revolución, y fue causa de muchos se mostrasen descontentos.

Uno de estos descontentos se llamaba Lenin, un abogado que provenía de la región de Simbirsk, cuyo hermano, Alexander Uliánov fue ejecutado por intento de asesinato de Alejandro III en 1887.

Vladimir Ilich Uliánov, más tarde Lenin, realizó actividades subversivas en San Petersburgo, fue arrestado y exiliado a Siberia, luego de ser liberado se trasladó a Ginebra y Londres para fundar las bases del movimiento comunista. El alimento para las corrientes revolucionarias como las que encabezarían Lenin, Trotski y otros, eran la carencia de una política social más solidaria de parte de los gobernantes, esto permitió que se agravaran los grandes problemas históricos del régimen zarista: la pobreza del campesinado, la muy desigual distribución de la tierra, y la fuerte restricción en el acceso a los cargos públicos. Esto iba a ser el caldo de cultivo en los sindicatos de las industrias para los grupos revolucionarios que ya estaban en gestación.

Guerra Ruso-japonesa
En 1905, intentando contener el avance japonés en Indochina, que amenazaba los puertos rusos orientales, Nicolás declaró la guerra al Japón. Debido a la incompetencia de los almirantes rusos, los japoneses asediaron y bloquearon Port Arthur y Vladivostok, propinando una severa derrota a la flota rusa, parte de la cual que quedó encerrada en puerto y semihundida.

El emperador entonces en un desesparado esfuerzo movilizó a la flota del Báltico, con buques de guerra inadecuados para alta mar, en un periplo que la llevó a dar la vuelta a Europa y África, sosteniendo graves conflictos diplomáticos con Inglaterra (incidente del Dogger Bank) y Alemania (que le dio la espalda) en el transcurso del accidentado viaje, para luego de casi año y medio de navegación llegar al estrecho de Tsushima, donde fue derrotada por las fuerzas navales japonesas al mando de Heihachiro Togo.

El descontento popular por esta derrota, sumado a la crisis interna, estalló en una revolución en aquel mismo año, que fue severamente pero ineficazmente reprimida en el llamado Domingo Sangriento. Ante la amenaza de un alzamiento, el zar, mal aconsejado por su ministro Sergei Witte anunció en 1905 varios cambios institucionales dirigidos a disminuir el tinte absolutista de la monarquía; el más importante de éstos fue la convocatoria de una Duma o Parlamento, con potestades legislativas limitadas, junto con la promulgación en abril de 1906 de unas leyes fundamentales que dieron un carácter semiconstitucional a la monarquía.

Sin embargo, al percibir que los integrantes de la Duma planeaban poner coto al carácter autocrático del gobierno, fue disuelta y sustituida por otra más representativa de los intereses monárquicos; Nicolás exigió además la dimisión de su primer ministro, Sergei Witte. Cuando el sucesor de Witte, Pyotr Stolypin disolvió poco después la segunda Duma y modificó las leyes electorales para asegurarse una composición leal a los intereses zaristas, dejó al descubierto la continuidad del sistema autocrático. Este mal manejo de la situación hizo estallar la segunda rebelión bolchevique.

El asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo por parte de nacionalistas serbios (atentado de Sarajevo) puso a Nicolás en un duro aprieto, puesto que su pacto con los serbios no le permitía acceder a las demandas compensatorias del Imperio Austrohúngaro. Un extenso intercambio de correspondencia con el kaiser Guillermo intentó evitar una confrontación global, y Nicolás dio órdenes de movilizar tropas sólo en la frontera austríaca; la falta de preparación para un evento semejante lo llevó a cometer el error, el 31 de julio de 1914, de ordenar una movilización general, lo que provocaría la declaración de guerra de Alemania y el inicio de la I guerra mundial.

El ejército ruso tuvo algunos éxitos iniciales en territorio austríaco, pero el intento inicial de avanzar sobre territorio alemán condujo a graves derrotas, en las que perdieron la vida más de dos millones de hombres. Nicolás II, aconsejado por su esposa y ministros, intentó ponerse personalmente al frente de las acciones, relevando a su tío, el gran duque Nikolai Nikolaievich, al mando de las tropas; fue éste un error más, si cabe más grave que la misma declaración de guerra, pues supuso dejar la regencia en manos de su esposa, a quien el pueblo detestaba tanto por su origen alemán como por su estrecha relación con Rasputín.

En efecto, la imagen que tenía el pueblo ruso de la Zarina era que ésta despreciaba hondamente a su gente, además de su origen alemán y su carácter muy reservado, que la hacían aparecer como una mujer soberbia y lejana. La influencia de Rasputín en sus decisiones políticas proporcionarían la chispa de la segunda revolución.

El papel de RasputínGrígoriy Yefímovich Raspútin (su nombre y pronunciación real), apareció en los círculos monárquicos gracias al contacto que hizo Ana Virubova, la más cercana cortesana a la Zarina debido a la enfermedad hemofílica que padecía su hijo Zarevich Alexei. La influencia que ejercía sobre el niño le permitía controlar la enfermedad del heredero al trono, con lo que pronto ganó la confianza absoluta de la Zarina.

Rasputín era en si una persona extraordinaria, con un grado de acertividad notable en sus predicciones, una mezcla de santurrón y amistad muy convicente pero, en contrapartida, un ser muy libidinoso que buscaba el placer entre las consortes del palacio.

La Emperatriz -quien no era bien recibida en la sociedad rusa por su carácter tímido, que le hacia aparecer arrogante-, había idealizado la figura salvadora del pseudo-monje. Rasputín pronto la hizo su amiga, al punto de que ella ya no tomaba ninguna decisión sin consultarle.

Esta situación, permitió a Rasputín tomar un papel decisivo en los nombramientos ministeriales, con desastrosos resultados. Los chismes que corrían en el populacho en que aparecía Rasputín manipulando como un títere a la Emperatriz, fue el detonante que necesitaban los revolucionarios para hacer estallar la revolución que empezó a desarrollarse más notoriamente en San Petersburgo. El Zar llevaba ya más de un año fuera de Palacio, al frente de su ejército. Sus famosas orgías escandalizaron a la opinión pública rusa y circularon rumores (falsos) de que conspiraba a favor de Alemania.

Se le conocía por su sobrenombre de monje loco, y su comportamiento cada vez más intromisivo y desafiante comenzó a suscitar odios entre la nobleza y especulaciones de todo tipo en la plebe. Antes de la partida de Nicolás II al frente alemán, Rasputín predijo que si él moría,nadie de la familia de Nicolás le sobreviría más de dos años.

Finalmente fue asesinado por un grupo de aristócratas que le habían invitado a una fiesta del 29 al 30 de diciembre de 1916. Parece probado que sus asesinos, con el príncipe Félix Yussupov a la cabeza, le dieron pasteles y vinos cargados de cianuro. Al ver que no le afectaba en demasía, el príncipe le disparó al pecho, le golpeó la cabeza con un bastón lleno de plomo y lo arrojó al río Neva. Se comprobó que Rasputín murió más tarde ahogado.

Nicolás II, incapáz de controlar la situación, abdicó sus derechos y los de su hijo en favor de su hermano Miguel IV de Rusia; el gran duque Miguel rechazaría el ofrecimiento, dando así fin a la dinastía Románov.

Nicolás se dejó detener sin ofrecer resistencia a su regreso del desmoronado frente. Fue confinado junto con su esposa e hijos en el palacio de Tsarkoe Seló, en las afueras de San Petersburgo, reteniendo algunos privilegios domésticos.

Aleksandr Kérensky, no era enemigo del zar, e incluso llegó a apreciarle en esta etapa, e intentó buscar su salida al extranjero, pero el nuevo gobierno de los soviets, prohibieron su exilio; además se sumó el infausto hecho que tanto Inglaterra, Alemania y su aliada Francia ignoraron los requerimientos de exilio.

En agosto de 1917, temiendo un intento de asesinato, Kérensky exilió a los Románov a Tobolsk, en Siberia. Antes de partir Kérensky previno a Nicolás: "- Los soviets desean mi cabeza, después vendrán por Ud.,.... y su familia-".

El primer ministro británico Lloyd George, a quien se había solicitado asilo, declinó la propuesta, así como los franceses, no deseando agravar la ya compleja situación política de Europa.

Muerte y desaparición del Zar y su familia El 4 de julio de 1918, ante el avance de las legiones Checoslovacas (llamadas Ejército Blanco) hacia la ciudad, se temió que las tropas liberasen a la familia e intentasen restaurar el régimen del zar. Un escuadrón al mando de Yakov Yurovsky relevó a la guardia de la casa, y el 13 de julio recibió la orden del Soviet de los Urales de ejecutar a toda la familia.

En la medianoche del 17 de julio el Zar junto con los integrantes de la familia fueron llevados al sótano de la casa Ipatiev donde estaban encarcelados, junto a algunos sirvientes cercanos, un médico leal e incluso el perro del niño. El pretexto era que se les iba a tomar una fotografía antes de partir. Nicolás II colocó al heredero en sus rodillas mientras tomaba asiento junto a la emperatriz, las hijas se sentaron atrás y los sirvientes y el médico a los costados, de pie. Pasaron unos instantes y repentinamente entró Yakov Yurovsky con revolver en mano y 17 soldados armados con fusiles a la bayoneta.

Cuando Yakov Yurovsky levanta el revolver y declara al zar que el pueblo ruso le ha condenado a muerte, el zar alcanza a balbucear: -" que?"- y le dispara casi a quemarropa. El zar cae instantáneamente muerto y seguidamente los fusileros realizan una descarga cerrada al resto de la familia. Las niñas, que llevaban corsés apretados y además en su interior estaban cargados con joyas, no mueren inmediatamente y son rematadas a la bayoneta. El Zar murió con 50 años recién cumplidos.

En total fueron fusiladas doce personas: Nicolás, Alexandra Fiodorovna, su hijo Alexis, sus cuatro hijas: Olga,Tatiana,María y Anastasia - el doctor Botkin, el criado Trupp, el cocinero Tijomirov, otro cocinero y una camarera cuyos nombres el comandante no recuerda

Al día siguiente, Yurovsky, temiendo que el rumor sobre el fusilamiento indujera a recuperar los cuerpos, ordenó su traslado y destrucción de los cadáveres por fuego y ácido y arrojarlos a piques de otras excavaciones, ubicadas 12 km fuera de la ciudad, en la mina que se llama "los cuatro hermanos".

Comunicado oficial del Soviet de los Urales.
“Decisión del Presidium del Consejo de Diputados, Obreros, Campesinos y Guardias Rojos de los Urales:

La decisión del Presidium del Comité Central Ejecutivo de Todas las Rusias del 18 de julio.

El Comité Central Ejecutivo de los Consejos de Diputados de Obreros, Campesinos, Guardias Rojos y Cosacos, en la persona de su presidente, aprueba la acción del Presidium del Consejo de los Urales.

El presidente del Comité Central Ejecutivo,

"SvérdIov."

En 1979, los historiadores aficionados Alexander Avdonin y Geli Ryabov hallaron la posible tumba de la familia imperial en el bosque de Koptyaki. Temiendo informar del descubrimiento, no lo hicieron público hasta años después. El 12 de abril de 1989 los periódicos informaban del hallazgo. La tumba no fue abierta hasta 1991 por las autoridades soviéticas, hallando en su interior nueve cuerpos. Mediante el examen de los esqueletos, los científicos soviéticos concluyeron que faltaban los cuerpos de Alexis y la Gran Duquesa María. Las identificaciones de los esqueletos fueron confirmadas posteriormente mediante análisis de ADN.

En 2007 se anunció el descubrimiento de los cuerpos de María y Alexis, que tras realizarles las pruebas de ADN, serán enterrados junto a sus padres y hermanas.

  

Familia de Nicolas II como santos martires – icono

  

Iglesia moderna en Ekaterinburgo construida en el lugar donde se habia encontrado la casa de Ipatiev – lugar de asesinato de la familia de Nicolas II (la casa fue destruida en la epoca sovietica)

El último zar de Rusia y su familia imperial, mártires del comunismo

Agencias en Moscú | Mundo

Jueves 2 de Octubre, 2008

La rehabilitación del último zar, Nicolás II, y de su familia fusilada por los bolcheviques en 1918, cierra una página negra de la historia de Rusia y permite a este país congraciarse con su tumultuoso pasado.
“Este es el punto y final. Estamos satisfechos con la decisión. El tribunal reconoció que el emperador no era ningún bandido sanguinario. Se ha restablecido el buen nombre de Nicolás II”, señaló Guermán Lukiánov, abogado de la Casa Imperial rusa.
La máxima corte judicial rusa dictaminó que el zar, su esposa la zarina Alejandra y sus cinco hijos —las princesas Olga, Tatiana, María y Anastasia, y el heredero de la corona, el zarevich Alexei—fueron víctimas de la represión política bolchevique.

“Crimen político”. Desde la caída de la URSS, la máxima representante de la Casa Imperial rusa, la gran duquesa María Románova, exiliada en España, había pedido insistentemente la rehabilitación de la familia del zar.

En su opinión, Nicolás II y su familia fueron víctimas de un “crimen político”, pero la justicia rusa se negaba, hasta ayer, a rehabilitar a la familia real al considerar que la familia imperial no era víctima de una campaña de represión política de la URSS, ya que en ese 1918, en plena guerra civil entre rojos (bolcheviques) y blancos (zaristas) no existían aún las leyes soviéticas.

Regreso a la casa rusa. El abogado de la gran duquesa señaló que la rehabilitación del último zar “es un pequeño paso para el regreso de la casa de los Romanov a Rusia”. En cuanto a las sospechas de que los Romanov pretendan recuperar el trono, la gran duquesa insiste en que sólo el pueblo ruso en referéndum puede decidir la reinstauración de la monarquía en Rusia.

La Iglesia Ortodoxa rusa, adalid de la rehabilitación de Nicolás II, al que canonizaron en 2000 como “mártir del comunismo”, se congratuló por la decisión de la justicia.

La familia imperial fue ejecutada y sus cuerpos escondidos en un bosque, según algunos historiadores porque lo ordenó Lenin para vengarse de la muerte de su hermano, Alexandr Ulianov, ahorcado después de atentar en 1887 contra Alejandro III, padre de Nicolás II.

“El tribunal reconoció que el emperador no era ningún bandido sanguinario a Se ha restablecido el buen nombre de Nicolás II”